martes, 2 de marzo de 2010

Reflexiones en una Madrugada de Duelo

A mi padre Alberto Díaz del Castillo Z. (1935 - 2010)

Querida mamá, Germán, Gloria, Andrés Felipe y Oscar, querido primo Juan Vicente, queridos tíos, tías, primos y primas Díaz del Castillo, tío, tías y primos Buitrago, a los primos Zarama, Ricardo Rosillo el mejor amigo de mi padre desde el primer año de derecho en la Javeriana y a todos los amigos que hoy nos acompañan a decir un te amaremos por siempre a mi padre. A Luz Estella que por cerca de tres años fue un ángel guardián a su lado, darle las gracias por darle calidad de vida.

En una madrugada de septiembre del 2000 mi padre sufre una baja de azúcar y hasta la madrugada del 1 de marzo de 2010 que fallece hemos acompañado a mi padre en un proceso doloroso y angustioso. Hoy reflexionando en la madrugada pude descubrir el sentido de algunas cosas que seguramente no habíamos podido comprender, estando metido en este viaje que por momentos se nos hacía difícil de llevar: lo primero era esa fuerza tan grande manifestada en él por permanecer a nuestro lado, pensábamos que algo faltaba por realizar, alguna tarea por cumplir o un sueño que alcanzar, pero lo que lo ataba a la vida era la misión más importante para él: ser un esposo, ser un padre y ser un abuelo, luchó hasta el último latido de su corazón para darnos lo que es un padre; estar siempre junto a su familia, hoy te digo en mi nombre y de toda la familia ¡gracias por ser ese ejemplo de virtudes y de amor!, hoy somos las personas que somos gracias a ti y al gran equipo que formaste con mi mamá.

Pero ahí no queda lo descubierto en este sufrimiento, somos bendecidos por tener la familia que hoy tenemos. Gracias enormes a todos mis tíos y primos Díaz del Castillo y Buitrago y a los amigos por haber sido ese bastón que nos ayudó a caminar por este sendero que la vida nos llevó a vivir. Que la paz y descanso de mi padre hoy nos llevan a decirles que no tenemos palabras, ni gestos que puedan lograr agradecer lo que hicieron por nosotros, ayudarnos a darle un poco de calidad de vida a un hombre que siempre lucho por eso, porque todos tengamos un poco de mejor vida.

Papá siempre te amaremos y haremos eso que más nos enseñaste, darle amor a quien lo necesita, gracias.

Bogotá Marzo 1 de 2010

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