Son las palabras que quedaron retumbando en mi cabeza,
la vida debe ser vivida y no podemos dejarla pasar.
El sentido de la muerte de los otros,
es la forma en que descubrimos que debemos apreciar nuestra vida.
Vivir en la ambivalencia de sentirse grandioso y el temor a ser vulnerable,
muchas veces se convierte en el refugio justificado de la evasión de vivir,
pero la vida, hace muy bien su tarea y nos regala espejos del pasado,
espejos que nos muestran otra forma de vida, esa vida que muchas veces se extraña.
Refugiarnos de nuestras heridas es valido, pero dejar de vivir no lo es.
Debemos correr el riesgo de vivir, de vivir para nosotros,
junto a esos regalos, que la vida nos ha dado como acompañantes de este viaje.
Gracias a ellos por darme todo aquello que muchas veces temo recibir.
Gracias a ellos que por el sólo hecho de pensarlos, me recuerdan mi pasado,
ese pasado que tanto amé y que hoy temo volver a vivir.
Que incoherente se puede llegar a ser cuando al escribir leo mi cabeza.
La vida hay que verla a los ojos y darle tu mejor sonrisa.
Evitar ser vulnerable es simplemente dejar de vivir.
Bogotá julio 18 de 2010
* Tomada de la película The Hours
* Tomada de la película The Hours
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