Durante la edad media la verdad era poseida por unos pocos. Durante el renacimiento empezó a ser democratizada y ya estaba al alcancd de más personas.
Gracias a la filosofía de mediados y finales del siglo XIX la verdad cambió y dejó de ser absoluta.
En pleno siglo XXI sabemos que no hay verdades absolutas y nos parece una locura cuando aparecen disputas por la verdad.
Eso dio paso a una nueva forma de agresión, ya no se pelea por la verdad, pero en muchos espacios quien no se encuentra de acuerdo con mi verdad es un bruto o un ignorante.
Parece que sigue siendo difícil para las personas no tener seguridades de donde agarrarse, por eso ahora pareciera que sólo aquellos privilegiados que piensan de manera similar son los que tienen inteligencia.
Juan Pablo Díaz del Castillo
Bogotá noviembre/2013
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