martes, 19 de junio de 2012

Frente al Mediterraneo

El mundo se convierte en una gran fresa jugosa, que puede ser comida de un gran mordisco, pero que puede atragantarte al no saber ir despacio.

Ser un trotamundo siempre me sonó a jugador de baloncesto y nunca a lo que más amo de mi vida: caminar por su curvatura y fascinarme tanto con su naturaleza como con los diseños poshomínidos.

Poder caminar sobre sí, por calles que seguramente nunca mas transitaré me hace sentir nostalgia del no regreso.

El guardarme para mi cada momento es aún más extraño, hoy siento que soy un mejor visitante de mi mismo, aunque dejo el recuerdo en un ingreso de luz.

Bogotá junio 2012

No hay comentarios: