sábado, 9 de abril de 2011

Reflexiones Sobre mi Hora Final




Llevo meses enteros saltando dentro de mí, cada vez que suena mi celular,
es un miedo el que llevo a todas partes, es miedo a perder a alguien.

Muchas veces me he descubierto sabiendo que lo que sucede en mi vida, es que me oculto tras mi cerebro y dejo de lado toda emoción, es miedo a sentir de nuevo, a conectarme de nuevo con alguien, será que es un temor racional o emocional, de nuevo la contradicción hace parte de mi propia verdad.

Ese miedo lo vivo desde la muerte de mi padre, es una marca clavada en lo más profundo de mi ser… ver morir a la persona amada y por cosas de la vida, el odio irracional, en mi cabeza, de la persona que lograba sacarme de mi cabeza y me volvía un ser mas mundano; como si no fuera de este mund. Pero así me siento por momentos, fuera de todo tiempo y espacio, como un ser en un espacio paralelo, que aparece, y vuelvo a desaparecer, sentirse invisible o no tocado, porque se oculta como el mejor de los camaleones, no por ser parte de todos, sino por ser parte de nadie.

Por momentos deseando que todo termine pronto, pero, impactado por la vida que lleva, una vida que jamás creyó posible vivir, algo que si hace trece años, una bruja se la hubiera pronosticado, se le hubiera burlado en la cara, lanzando fuego de rabia, por ser un remedo de hombre. Jamás creí en mí y hoy me impacta quien he llegado a ser.

Un hombre con muchos miedos y con temores a romper la rama, pero, empezando a aceptar el paso del tiempo, de esos años que se sienten en su cuerpo, ya sin la energía de otros años, pero con la confianza de saber que algo bueno viene.

Vivo por hoy y por el futuro, gracias vida por ser: raro, jodido o una mierda, pero creo que a pesar de creerme inepto para cosas del amor, puedo ser eso; un encuentro con su propio amor interno, ese que al descubrir te permite amar a los ojos del otro.

Bogotá abril 2011

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