Extraño sentir tus labios junto a los míos,
aunque es extraño, porque nunca lo han estado.
Extraño el despertar junto a tu sonrisa,
pero jamás te he visto dormir, que extraño es extrañar mis sueños.
En las noches te conviertes en habitante onírico,
Un habitante que llega del destino silencioso,
ese destino loco que me hace pensarte y extraño...
Bogotá 2008
No hay comentarios:
Publicar un comentario