Las siluetas que me rodean, se mueven
y crean un temor en mí.
El neón me impide ver lo que sucede
a mi alrededor: el Karma.
El Karma, se va y quedo solo en este lugar.
Un mundo que no conozco, me rodea
y quema mi cuerpo, la sangre brota de mí
y desaparece en un río, que arrastra,
el ser de un mundo que yo inventé.
Las siluetas mostraron la cara,
El karma se va y vuelve,
pero el río se llevó todo y solo quedé,
por el mundo que yo inventé.
Bogotá 1989
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